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C h i e f A b i o d u n A g b o o l a |
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Ifá como tradición espiritual
Por Oluwo Fatalami Oloye Ola Efon (Venezuela) Director General del FITA
Una tradición espiritual tiene dos rasgos definitivos: su práctica se basa en una iniciación, y sus enseñanzas se transmiten -de forma oral- como una cadena, de Maestro a Discípulo, de Padrino a Ahijado o de Baba a Omo.
En muchas ocasiones, cuando se rompe la cadena de transmisión Maestro-Discípulo (como ha sucedido en muchas ocasiones en la Santería), sólo los Orishas pueden sustituir el eslabón roto. La preservación de los rasgos tradicionales ha funcionado a un precio muy alto: uno de los efectos ha sido la desaparición progresiva de la figura del "Maestro", del Oluwo (nadie quiere enseñar a nadie); y la tradición de Ifá dice que sólo quien lo ha aprendido de su Baba o Padrino puede a su vez transmitirlo. El otro rasgo lamentable es el progresivo e injustificable sincretismo que la vuelto una religión.
La tradición espiritual se hace con síntesis y no con sincretismo. La deformación es la tendencia de nuestro tiempo. El recargamiento de los rituales, la disolución de las enseñanzas, la ausencia de simbolismo, las elucubraciones, el rasgo predominantemente religioso y las supersticiones, hablan por sí solas de una ausencia de origen o la desconexión con la fuente original.
"Aquello a lo cual se aplica el nombre de tradición es lo que en suma ha quedado, en su fondo mismo, si no forzosamente en su expresión exterior, tal como era en el origen; se trata aquí pues realmente de algo que ha sido transmitido, podríamos decir, de un estado anterior de la Humanidad a su estado presente", nos enseña el maestro René Guénon.
Dentro del mundo iniciático, sólo se transmite la influencia espiritual que uno posee y que ha recibido. Nadie puede dar lo que no tiene. Por ello, esta tradición, como muchas otras, está superpoblada de Babalawos que son iniciados virtuales, son como granos o semillas, no son real ni efectivamente árboles. Esto es bastante duro y crudo decirlo y reconocerlo.
Yo he convivido con muchos sacerdotes de Ifá que están totalmente divorciados del mundo espiritual, es decir, en vez de ser hombres libres, que crecen hacia el cielo, se han esclavizado al mundo material, se han alejado del principio, y esto se llama profanación y degeneración.
La iniciación es un modo de vida basado en una altísima ética que se sustenta en los principios espirituales. Un Babalawo cultiva la comprensión, la consciencia, el equilibrio, la voluntad, el amor, la paz y el buen carácter. Centra su luz en el corazón. Esto lo que quiere decir es que en él predomina lo espiritual. La luz florece en el centro del Tablero de Ifá. Lo espiritual ilumina los cuatros elementos: la materia que somos.
El futuro: una luz a lo lejos
Uno de los grandes aciertos del Festival Internacional de Tradiciones Afroamericanas ha sido ofrecer al público de Venezuela un espacio íntimo para reencontrarse con la riqueza espiritual del continente africano, a través de las consultas de adivinación.
Este año, en la tercera edición del festival, presentaremos una vez más -y a petición de muchos venezolanos- esta interesante actividad, con la presencia de destacados Babalawos, Iyanifas, Babalorishas e Iyalorishas de Cuba, Nigeria, Puerto Rico y Venezuela.
Se trata, sin duda alguna, de una propuesta inédita en América Latina, que permite no sólo disfrutar de conciertos, talleres y espectáculos durante cinco días, sino que, además, nos conecta limpiamente con la práctica de Ifa y Orisha, cada vez más popular y querida en Venezuela.
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